¿En qué te podemos ayudar? ¿Qué estas buscando?

¡Bienvenidos a Ciclo Azul!  Síguenos

Image Alt

Ciclo Azul

serotonina y la ansiedad

Pastilla mágica: La serotonina y la ansiedad

Hubo un tiempo en que tome medicamentos para controlar la ansiedad. Todas las mañanas al despertar me dirigía a la cocina, llenaba un vaso con agua y me tomaba la pastilla. El psiquiatra me había explicado que su efecto era acumulativo. Esto quería decir que el medicamento no me haría sentir mejor de inmediato. Sino que tendría que esperar unas cuantas semanas para sentir algún cambio. Me explicaba la relación que existía entre la serotonina y la ansiedad, sin embargo esos temas eran totalmente desconocidos para mí.

Después de dos semanas mi ansiedad disminuyo. Me sentía mejor pero, ¿realmente me había curado de los ataques de ansiedad para siempre? En aquellos tiempos no sabía exactamente como funcionaban las pastillas. Desconocía de que manera actuaba en mi cerebro. No sabía hasta cuando debía consumirlas. Pensaba que en algún momento, cuando me sintiera mejor, las podría abandonar, siguiendo mi vida como si nunca hubiera sucedido nada.

Antes de continuar con mi historia quiero explicarte que es la serotonina y cuál es su efecto sobre la ansiedad.

La serotonina es un neurotransmisor. Si, ya sé que esta palabra se escucha algo complicada, pero te lo explicaré de una manera muy sencilla como funciona. La serotonina es un medio de comunicación entre nuestras neuronas encargado de  regular el sueño y de controlar muchas de las emociones que experimentamos a lo largo de nuestra vida. Entre estas emociones se encuentra la ansiedad. Los ansiolíticos son sustancias que ejercen una acción directa en la producción de serotonina en nuestro cerebro, bloqueando ciertas funciones neuronales y forzando a nuestras neuronas a que produzcan más serotonina. Si leíste bien, para forzarlas a producir mucha más serotonina de lo que tu cuerpo está acostumbrado. Al incrementar esta producción de serotonina a través del medicamento solo es necesario esperar un par de semanas para empezar a sentir los efectos positivos sobre la ansiedad.

La pastilla se llamaba Lexapro. El psiquiatra que me la prescribió me comento que era uno de los medicamentos más efectivos que había hoy en día. Comentó que su precio era elevado por ser un nuevo medicamento en el mercado y por ser más efectivo. Cabe aclarar que unas semanas antes el mismo psiquiatra me había prescrito otro medicamento el cual me provocaba diversos efectos secundarios. Por esta razón tuve que abandonar ese medicamento y buscar otra alternativa. Mi historia con Lexapro al principio no fue tan mala. En unas semanas me sentía mucho mejor que cuando había cruzado la puerta del consultorio del psiquiatra. Mis niveles de serotonina aumentaron y todo parecía estar en completo control.

Después de unas semanas mi cuerpo se había adaptado al consumo de la pastilla y decidí dejar de tomar el medicamento. Sin embargo las cosas no se pusieron nada bien. Al dejar de consumirlas me introduje en un circulo vicioso donde tenía la necesidad de llevar las pastillas a cualquier lugar a donde iba, y si por algún motivo las olvidaba entraba en un estado de pánico y de ansiedad terrible. Las pastillas me daban una seguridad a la cual me volví completamente dependiente. El primer pensamiento que tenía era que si por algún motivo volvía a sufrir algún ataque de ansiedad solo debía de volver a tomar Lexapro y en unas cuantas semanas me sentiría mejor. Incluso cuando sabía que su efecto era retardado mi necesidad por llevarlas a todos lados era más fuerte.

Un día mientras miraba la caja vacía de las pastillas me hice la siguiente pregunta. ¿Si las pastillas habían hecho que mis neuronas produjeran más serotonina, habría alguna manera de que mi cuerpo produjera la misma cantidad de una manera natural?  Con el tiempo aprendí que nuestro cuerpo puede producir serotonina de una manera natural y mucho más barata. Lo primero que hice fue empezar a realizar ejercicio. Una rutina de ejercicio me ayudaría a producir ese extra de serotonina que necesitaba. La alimentación fue otro aspecto a cambiar. Busqué una alimentación saludable que me diera los nutrientes necesarios para producir seretonina.

Las pastillas como Lexapro son prescritas por psiquiatras a diario. Hay muchas personas que al igual que yo han sido tratadas con este tipo de medicamento sin antes conocer cuál es su estilo de vida y en algunos casos son prescritas sin ningún tipo de restricciones. La mayoría de estos nuevos medicamentos han sido fabricados en las últimas dos décadas. Al ser medicamentos nuevos nadie conoce los efectos secundarios que tienen a largo plazo. La serotonina es un neurotransmisor que tiene influencia sobre la ansiedad. Esto es indiscutible. Pero tu objetivo debe ser producirla de una manera natural y no artificial. Nadie sabe que secuelas te puede dejar un medicamento que ha sido fabricado hace solo unos cuantos años.

Tú al igual que yo puedes cambiar las pastillas por una opción natural. La serotonina y la ansiedad si están ligadas, aunque no del todo. Recuerdan que existen otros caminos para producir esta sustancia y que te alejen de los medicamentos.