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Ciclo Azul

Enfócate en cualquier actividad, gracias a la ansiedad.

 ¿Alguna vez te has sentido agotado después de sufrir un momento cargado de ansiedad? Te has preguntado ¿Cuánta es la cantidad de energía que gastamos mental y corporalmente cada vez que tenemos un ataque de ansiedad?

Te explico cómo es posible enfocarte en cualquier actividad, gracias a la ansiedad. Hace algunos años pensaba que padecer ansiedad no tenia ninguna ventaja y menos que existía una cara buena escondida por ahí. Estoy seguro que la mayoría  de las personas que sufren algún trastorno ansioso compartirían este pensamiento. La verdad es que ahora pienso totalmente diferente. La ansiedad me ha enseñado que puedo enfocar mi energía en cualquier cosa. Al final de cuentas eso es lo que sucede cada vez que tenemos un ataque de ansiedad. Enfocamos nuestra energía en un pensamiento tan profundamente que terminamos sintiendo diversos síntomas fisiológicos.

Cuando nos enfrentamos a un momento cargado de ansiedad lo que hacemos es enfocarnos totalmente en un pensamiento. Nuestros sentidos se bloquean ignorando cualquier señal de seguridad que se presente ante nosotros. Nuestra mente se convierte en un filtro que solo deja pasar información relevante para nuestro miedo. En esos segundos nuestra atención queda totalmente enfocada en cualquier señal que pueda alimentar la ansiedad. Es como leer un articulo de diez hojas en diez minutos sin perder detalle alguno o meter diez tiros de tres puntos en el ultimo cuarto de la final de la NBA. El nivel de atención y de detalle que prestamos en esos instantes es de altísimo nivel.

Enfocar todos nuestros sentidos en un pensamiento, elaborar imágenes detalladas en nuestra mente y después hacer que nuestro cuerpo sufra por ello, no es tarea fácil. Hay muchísima energía puesta en este proceso y por este motivo es que justo después experimentamos un momento de angustia y nos llega otro momento en el cual nos sentimos exhaustos.

¿Y cómo muevo toda esta energía enfocada en la ansiedad a otra actividad? Lo primero es creer que tienes ese don de enfocar parte de tu energía en algo totalmente diferente. Lo segundo es buscar algo que realmente te emocione y que haya hecho enfocarte anteriormente.  Y no hablo de ver televisión o de escuchar música. Tiene que ser algo que mueva tu sentidos y tu imaginación. Recuerda que tenemos que usar los mismos recursos que utilizamos cuando tenemos un ataque de ansiedad y sin esa gran capacidad que tenemos para imaginar y crear en nuestra mente diversas situaciones, créeme que ninguno de nosotros sabría lo que es la ansiedad.

En mi caso la búsqueda termino cuando quede expuesto a una cámara fotográfica y comencé a viajar. Ver a través de una cámara fotográfica me lleno de momentos de enfoque parecidos a los que vivía con la ansiedad. Paso mucho tiempo imaginando que es lo que voy a fotografiar. Igual que en la ansiedad me anticipo a un futuro, pero esta vez no hay momentos catastróficos sino momentos llenos de imágenes. Los cuales estimulan mi lado creativo. También experimento síntomas fisiológicos y aunque a veces me duele la cabeza por caminar abajo el sol varios kilómetros, estos síntomas son totalmente diferentes a lo que experimentaba mi cuerpo con anterioridad y todo esto gracias a lo que me enseño la ansiedad.

Lo que te acabo de contar no es algo que suceda de la noche a la mañana. Toma su tiempo, pero es totalmente posible de lograr. No solo gastes tu energía pensando que será lo que te sucederá las siguientes veinticuatro horas. Busca dentro de ti, cuál es esa actividad en la que te puedes enfocar un minuto sin pestañear. Después intenta poner más energía a ese minuto para que se conviertan en diez y así sucesivamente.

Recuerda que tenemos el poder nuestra imaginación. Y esta herramienta nos fue dada no solo para construir momentos oscuros sino para crear, crear y seguir creando.