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Las tres etapas de un ataque de ansiedad

Hace algunos años que padecí ataques de ansiedad y uno de los ejercicios que me ayudaron a controlar esos ataques fue el analizar cada una de las etapas que experimentaba cuando parecía que perdía el control. Después del análisis comencé a trabajar en estas fases de manera individual y fue como empecé a quitarle poder a la ansiedad.

Las tres fases te las explicó en las siguientes líneas:

Subida

El comienzo de cualquier ataque de ansiedad es producido cuando somos expuestos a situaciones que creemos están fuera de nuestro control. En esta fase nos limitamos a percibir todo lo que alimente nuestros miedos. Hacemos caso omiso a cualquier tipo de señal que nos brinde seguridad y que minimice ese sentimiento de perdida de control. Viajar en avión, exponernos a lugares públicos, miedo a perder el control, subirse a un elevador, dolor de cabeza, la visita al doctor, etc. Todas estas situaciones pueden activar un ataque de ansiedad. Que analices esta etapa es muy importante. Porque automáticamente detectarás cuáles son las situaciones o percepciones que activan estos estados de ansiedad no controlados.

Perdida de control

Después de que hemos sido expuestos a una situación estresante nos llegan imágenes y pensamientos catastróficos. Secuestrando completamente nuestros pensamientos objetivos. En este punto por lo general tenemos dos opciones. La primera es buscar alivio a lo que estamos sintiendo en forma de huida-evitación. La segunda es dejar que el sentimiento de perdida de control llegue a su punto máximo. En mi caso siempre tomaba la segunda opción y sólo al final la huida inmediata. Esta fase es un poco complicada de generalizar. Ya que los niveles de ansiedad y las reacciones varían de individuo a individuo.

Bajada

En esta fase los síntomas fisiológicos y pensamientos automáticos empiezan a disminuir. Nuestros latidos comienzan a recobrar su ritmo, nuestros gestos y actitudes cambian. Lo más importante de esta fase es la manera en que evaluamos lo que sucedió unos instantes atrás. Nos damos cuenta que la situación o pensamiento que nos llevó a la perdida de control o huida no era tan amenazante. Después de someter a nuestro cuerpo y mente a un nivel de estrés altísimo, nuestros pensamientos regresan a su contexto real. Esta fase es sumamente importante porqué nos recordará que todo ataque de ansiedad tiene una fase final. Si logramos salir ilesos, seguramente lo seguiremos haciendo en el futuro.

Lo más importante de este análisis es entender que si nos enfocamos en minimizar el contenido de las primeras dos fases, los ataques de ansiedad irán disminuyendo.  Las herramientas que utilizo para controlar mis estados de ansiedad desde hace varios años son una combinación de alimentos, ejercicio físico-mental y la correcta evaluación de pensamientos.