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ir al psiquiatra

Seis cosas que me hubiera gustado saber antes de ir al psiquiatra

Existen seis cosas que me hubiera gustado saber antes de ir al psiquiatra cuando supe que tenía un trastorno de ansiedad. Te las comparto, porque en ese momento no sabía que hacer y pude haberme ahorrado dinero. Y haber buscado otro tipo de soluciones para tratar la ansiedad.

1. No veas la ansiedad como algo que solo te sucede a ti exclusivamente. Todos padecemos ansiedad en algún momento. Créeme que hasta la persona más tranquila ha pasado por un momento lleno de caos en donde no ha sabido como actuar. Recuerda que la única diferencia entre una persona que padece un trastorno de ansiedad y uno que experimenta ansiedad normal es el grado de este sentimiento. No te sientas frustrado al pensar que tuviste mala suerte en ser diagnosticado con cualquiera de los trastorno de ansiedad que existen. Tu objetivo debe ser disminuir la ansiedad hasta el punto que experimentes este sentimiento cuando lo debes de experimentar y que de ninguna manera interfiera en tu vida diaria.

2. Busca el lado positivo de padecer ansiedad. Cuando supe que padecía de ansiedad lo último que llegue a pensar es que existía una parte positiva. Después me di cuenta que cuando tenía un ataque de pánico básicamente lo que hacía era enfocarme en los pensamientos negativos y creaba escenarios catastróficos en mi mente muy bien elaborados. En ese momento supe que había dos cosas que sabía hacer muy bien gracias a la ansiedad. Enfocarme e imaginar. Me dedique de lleno a viajar con una cámara y a contar historias acerca de las imágenes que tomaba. Sin duda estas dos actividades requieren un gran enfoque y una profunda imaginación.

3. No te enfoques en buscar la cura. La cura no existe en la medida que quieras desaparecer el sentimiento de ansiedad por completo. La ansiedad no es mala si la experimentas en niveles normales. Nos previene de cometer muchos errores. Nos ha ayudado a sobrevivir por miles de millones de años. Si buscas una pastilla mágica o un té que de la noche a la mañana haga que te sientas completamente normal solo estarás perdiendo tu tiempo. Los ansiolíticos son placebos que te llevan a un estado de relajación momentáneo que tiende a desaparecer una vez que los dejas a un lado. Tomar pastillas no es la solución. Tu enfoque debe estar dirigido en cambiar los hábitos que incrementan los síntomas fisiológicos y evaluar tus pensamientos para enseñarle a tu mente qué situaciones son reales y cuáles no.

4. No confíes en toda la información que existe en la red. Hay muchas personas que prometen la cura a través de programas milagrosos y que después de un tiempo no hacen más que sacarte dinero. Ten cuidado con todo el contenido que circula en las redes sociales y blogs. En mi opinión la mayoría de estos contenidos carece de una buena fuente de información. Y en la mayoría de los casos las personas que escriben jamás han padecido ningún tipo de trastorno de ansiedad.

5. No busques opiniones de alguien que padece ansiedad. Uno de los grandes errores que cometí fue buscar a alguien en la red, que al igual que yo, hubiese sido diagnosticado con ansiedad generalizada. Pasaba mucho tiempo escuchando sus conversaciones acerca de todos sus padecimientos. Comencé a sentirme más ansioso. Tenía miedo desarrollar al igual que esta persona dependencia a las pastillas, tener dolores de cabeza incontrolables o palpitaciones a cualquier hora del día. Escuchar a otras personas que están peor o igual que tu, solo ocasionará que te sientas peor. Abandona los chats y los grupos los cuales su único enfoque es comentar acerca de lo mal que te sientes y de todos los síntomas fisiológicos que padeces sin proponer una solución.

6. El psiquiatra no es tu única opción. Cuando salí del consultorio del psiquiatra tenia dos ideas en la mente. La primera era como evitar tomar ansiolíticos. La segunda es si realmente padecía una enfermada mental con la cual debería de convivir de por vida. El doctor jamás menciono que la alimentación era clave si padeces un trastorno de ansiedad. Tampoco menciono que los hábitos de ejercicio y el sobrepeso que tenía me afectaba directamente sintiéndome más ansioso. No hizo mención alguna de que las creencias que había reafirmado a lo largo de mi niñez y adolescencia eran las culpables de la mayoría de mis pensamientos e imágenes catastróficos.

El psiquiatra simplemente reafirmo que debía tomar medicamentos controlados.  Que los trastornos de ansiedad eran prácticamente algo llevadero. Afortunadamente el psiquiatra estaba equivocado y ni los medicamentos ni la ansiedad eran algo con lo que tenía que convivir de por vida.

La ansiedad es un ciclo formado por imágenes y pensamientos catastróficos. Alimentar la ansiedad pastillas o ir al psiquiatra no forma parte de la solución del problema sino hacer una cambio de vida. Reestructura tu vida, evalúa tus pensamientos, aliméntate de manera correcta y ejercítate todos los días. Esta en tus manos cambiar la ansiedad.